Santo Domingo.- El sector de viveristas ubicados en el entorno de la Autopista Duarte y el Gran Santo Domingo, hace un llamado a las autoridades correspondientes respecto de ciertas prácticas deleznables de comercio que han detectado por parte de entidades dentro del sector, afectando notablemente la participación legítima de los demás.
La mayoría de los dueños de viveros en la demarcación mencionada, expresan una profunda preocupación ante la situación que está dañando directamente a pequeños y medianos negocios, dedicados desde hace años a la producción y comercialización de plantas.
De manera reiterada, propietarios de viveros que hacen la denuncia, han estado observado que, después de que determinados establecimientos publican nuevas variedades de plantas y sus precios en redes sociales, los dueños del vivero Sanut publican posteriormente plantas similares a precios significativamente inferiores a los demás precios habituales del mercado.
Los denunciantes ponen como ejemplo concreto la venta de la guayaba fresa. Actualmente, en el mercado viverista, una planta de ese fruto puede rondar los RD$550, mientras que Sanut ha publicado esta misma planta aproximadamente a RD$250.
En ese sentido, una diferencia de esta magnitud genera una preocupación legítima entre los pequeños viveros que llevan años operando, invirtiendo en producción, infraestructura, empleados, transporte, mantenimiento, y además, cumpliendo cabalmente con todas las obligaciones tributarias como manda la ley.
No se cuestiona el derecho de ninguna empresa a competir ni a establecer sus precios. Lo que se esta solicitando es que las autoridades determinen, mediante una investigación objetiva, si existen condiciones o prácticas que estén generando una ventaja absolutamente desleal para los demás actores del mercado viverista.
Más de 50 viveros podrían verse afectados por situación irregular
Tipartis Santos, propietario de Viveros “El Nazareno”, expresa su preocupación por el impacto que esta situación podría generar:
“Si las autoridades no revisan los impuestos, las condiciones comerciales y demás aspectos relacionados con este establecimiento, podríamos ver más de 50 viveros afectados o llevados a la ruina por una competencia que consideramos desleal.”

Los pequeños negocios también pagan impuestos
De acuerdo a los afectados, los viveros pequeños llevan años construyendo una clientela para sus negocios y generando empleos. También pagan impuestos, asumen costos de producción y realizan sus operaciones dentro del ámbito de la formalidad.
Los viveristas de la Autopistas Duarte y el Gran Santo Domingo, consideran que un pequeño vivero de la región difícilmente pueda competir, teniendo un competidor que establece precios con un esquema de dumping que tienden a crear condiciones a su favor en desmedro de las buenas prácticas que deben reinar en el comercio del mismo ramo.
Ningún pequeño vivero puede competir sosteniblemente cuando una planta que en el mercado ronda los RD$550 aparece publicada por Sanut en RD$250. Y el problema no se trata de si puede o no vender barato, lo que realmente hay que indagar es la verdadera estructura de costos para poner semejantes precios y si los demás establecimientos tienen igualdad de condiciones para la venta al consumidor final.
Los viveristas denunciantes solicitan una investigación profunda y seria por parte de las autoridades competentes para revisar lo concerniente al cumplimiento de las obligaciones tributarias, procedencia y documentación de las plantas comercializadas, costos y condiciones de importación en los casos que corresponda, estructura y prácticas comerciales, posibles prácticas de competencia desleal, condiciones bajo las cuales se comercializan determinadas especies, y cualquier otro elemento que pueda estar generando una ventaja competitiva indebida.
Por último, los viveristas denunciantes no desean obtener privilegios ni eliminar la competencia, piden igualdad de condiciones y reglas claras para todos, porque detrás de cada pequeño vivero hay años de trabajo, inversión, empleos y familias que dependen de esta actividad. La competencia es saludable cuando todos compiten bajo las mismas reglas, entiéndase, que las mismas sean iguales para todos.

















